Humanidades Digitales

Realidad Aumentada y Humanidades Digitales

La conversación sobre los efectos culturales de la Realidad Aumentada entre David Ruiz Torres (autor de La realidad aumentada y su aplicación en el patrimonio cultural , Madrid, Trea, 2013) y Antonio Rodríguez de las Heras(director del Instituto de Cultura y Tecnología de la Universidad Carlos III de Madrid), ha servido de excusa para destacar la importancia de la tecnología de la Realidad Aumentada (en adelante, RA) y su aplicación funcional a diferentes ámbitos, con especial referencia a las Humanidades Digitales.

Como es sabido y define el propio Ruiz Torres, la RA “combina el mundo real con información generada por ordenador, obteniendo una percepción mejorada o aumentada del mismo, en la que esa información debe tener un registro tridimensional e insertarse en el entorno real del usuario de forma que ofrezca una impresión realista en la fusión de ambos mundos, de modo que puede interactuar como si se tratase de elementos físicos reales” (Ruiz Torres, 2013:20). En cualquier caso, sigue existiendo, sobre todo por desconocimiento y/o proximidad de sus ámbitos (incluso por el hecho de que la primera se encuentra en el origen de esta última), cierta confusión conceptual entre RA y realidad virtual. En este sentido, Paul Milgram y Fumio Kishino en 1994, establecían el continuum de la virtualidad: en uno de sus extremos, se halla la realidad virtual; en el otro, los espacios reales; en la intersección de ambos polos, la realidad mixta, quedando la RA más cercana a la realidad física y la virtualidad aumentada, más próxima al mundo virtual.

La RA es una tecnología atractiva, novedosa, que potencia la interacción en tiempo real, que aumentará a medida que el usuario pueda manipularla en mayor medida, y que los medios para visualizar la RA (dispositivos móviles, ventajosamente casi al alcance de cualquier usuario) se hagan cada vez más ergonómicos e invisibles (con los dispositivos portátiles las manos están “ocupadas”), y se pase de móviles a tabletas a gafas (estas últimas, aún sin prototipo definitivo o de alto coste –Google Glass- y tampoco exento de problemas de visibilidad, incluso de estética) o incluso hacia un dispositivo similar a las lentillas, apunta Ruiz Torres, que pase lo más desapercibido posible. Por su parte, Rodríguez de las Heras, también en el vídeo citado, apunta incluso el concepto de homo proteticus, que incorpora una prótesis invisible, ya ni siquiera un teléfono inteligente, tablet o cristal, de modo que no necesitará encontrar ningún tipo de dispositivo en el escenario de RA. En cualquier caso, lo deseable es una evolución de la prótesis hacia una mayor ergonomía y mayor miniaturización, de modo que ya no haya que activar la RA adoptando posiciones corporales antinaturales. Se vislumbra, por tanto, una fase de tanteo y perfeccionamiento, que naturalice por completo esta tecnología, e incorpore todos los sentidos, no solo el visual, todavía predominante en la actualidad.

Factores como su extraordinaria capacidad interpretativa y evocadora, su componente lúdico,  su aplicación no invasiva del espacio, o el mantenimiento de la conexión con la realidad hacen a la RA pedagógicamente atractiva, circunstancia que se está produciendo con clara tendencia al alza: en educación, sea con perspectiva seria o lúdica (edutainment), se ha aplicado a la medicina,a libros con contenidos adicionales en esta tecnología; asimismo, es el eje vertebrador de iniciativas como Big-Bang de Eskola 2.0 en Educación Primaria para el conocimiento del medio natural, social y cultural; de los conceptos love marks oadvergaming, propios de la publicidad y el marketing; destacan asimismo el portal web RAUS, de la Universidad de Sevilla, con vocación multidisciplinar, y en mayor medida los ámbitos de las humanidades digitales en los que esta tecnología ha encontrado un excelente acomodo, como es el caso dell patrimonio cultural: salas de exposiciones, bibliotecas, miradores turísticos, yacimientos arqueológicos, videomapping(realidad aumentada espacial), o las iniciativas artísticas vanguardistas, el grafiti… Sirve como excelente ejemplo al respecto el de la empresa andaluzaAtlas Tours,que oferta rutas turísticas temáticas en Sevilla que permiten ver cómo fue la ciudad en el pasado (ver imagen).Así pues, el arte deja de estar recluido en una galería, saliendo a la calle y sintiéndose más libre.

Fotografía: Arqueólogos andaluces transportan al turista a pasajes del pasado con la RA.

 

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